
¿Has escrito alguna vez una carta? ¿Intentado transmitir en ella aquello que no sabes expresar con tu propia voz?
Resulta, en muchas ocasiones, difícil. Incluso frustrante.
Pero, a menudo, es todavía más difícil que una carta, una vez terminada, llegue a su destino, aún entregándola en mano.
Sobretodo, si ese destino no es una ciudad, un pueblo, una calle, una puerta, un número... sino un corazón.
fraGmento de minirrelaTos.es
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Las cartas extraviadas
Por favor, no rescaten las cartas extraviadas.
Dejen el sobre junto al tronco del árbol,
bajo anónima piedra, o rodando en los parques
Hay cartas que se escriben para que no lleguen,
para que al otro lado de la voz desconfíen de todo,
para que exista una segunda carta, explíciita e inútil.
Ello ocurre con la anuencia de todos,
con sobresaltos premeditados y complicidades.
Son meses, años, de matemática inocencia.
En esas cartas se confesaba todo,
se avisaba de peligros que luego reblandeció la lluvia:
en esas cartas hubo posdatas premonitorias
de su propio extravío.
Su verdadero destino era el silencio,
la maleza al borde de las camas,
las telarañas sobre los alféizares,
las nubes en el rostro.
Definitivamente,
al otro lado de la voz no la esperaban.
Déjenla junto al árbol,
bajo anónima piedra,
rodando en la memoria del feliz remitente.
Alexis Díaz Pimienta
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No nos buscamos
en aquellos espacios
donde estuvimos
El aire silba
en el vacío gris
de tu retrato
A pura sal
creamos la distancia
entre los dos
Gota por gota
divergentes y frías
cartas a nadie...
poeMa de senryuS encadeNados
cecilia en
http://haigahaikai.blogspot.com/2010/07/senryu.html