Ya hacía mucho, pero muchísimo tiempo que los días y las noches de Navidad, de antes de Navidad y de después de Navidad, eran tan nublados y oscuros como la sombra larga y seca, fría y negra del Altiplano. Allí vivían unos simpáticos hombrecitos con caras talladas por el viento y por la tierra, que le daban a su piel singularmente morena, una textura muy especial. ¿Por qué el tiempo se portaba así? Los chicos no entendían las explicaciones de las madres, ni de las abuelas, ni de las tías, ni siquiera las de doña Dominga, que sabía cómo curar el mal de ojos y el empacho. Conocía muchos brebajes, pero ninguno curaba la tristeza de los niños. Las plantas del lugar, que habían convertido sus hojas en espinas, no podían adornarse con las estrellas de la noche -¡hace tanto tiempo que nadie veía ninguna!...; ni siquiera con el brillo de la luna, porque también estaba oculta tras espesas nubes grises. ¿Qué hacer entonces? Una planta sin adornos no es un árbol de Navidad, es apenas un cactus de todos los días, sin su traje dominguero. La idea fue de don Zoilo, el compañero de doña Tomasa. -¿Y si le preguntamos a la Pachamama? No es fácil hablar con los dioses, pero en este cuento, como en todos los cuentos maravillosos, todo es posible, nadie lo discute. La Pachamama escuchó la pregunta, se puso a pensar, miró las nubes y volvió la vista hacia la tierra, hacia sus propios dominios. Allí, en un pozo hondo donde había guardado semillas, había una caja hecha con adobe, como el que se usa para construir los ranchos. La Pachamama la abrió despacio, despacito y de su interior, salieron tantos, tantísimos rayos de luz, que luego, por arte de magia incaica, se convirtieron en soles, en muchos, muchísimos soles, de ojos rasgados y amplia sonrisa. Y, desde entonces, en ese lugar del Altiplano, todas las Navidades, las pocas plantas y los árboles de ramas retorcidas, se adornan con soles de caras anchas y melenas de rayos ondulados como llamas de fuego. Y los chicos, que son pobres pero muy buenos, como los ángeles en patitas de los cuentos de Gudiño Kieffer, esperan la Navidad, que allí es Nativisol, en puntillas, pretendiendo atrapar entre sus manos algún descuidado rayito de luz amarilla. Para el Sol de los días soleados este cuento de Navidad en el altiplano, poncho de colores, cielo despejado ha terminado.
Diciembre es el duodécimo y último mes del año en el calendario gregoriano y tiene 31 días. Su nombre deriva de haber sido el décimo mes del calendario romano.
La piedra de diciembre es la turquesa y su flor, el narciso.
Acontecimientos en diciembre En diciembre, finaliza el año escolar en casi todos los países de América. Con esto se da comienzo a las vacaciones de verano (en el hemisferio sur) y a las de invierno (en el norte). El 1 de diciembre es el Día Mundial de la Lucha contra el Sida El 2 de diciembre es el Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud El 3 de diciembre se celebra el Día del Médico. El 8 de diciembre el Día de la Virgen. El 10 de diciembre de 1948 se conmemora la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El 21 de diciembre es, en el hemisferio norte, el solsticio de invierno; y en el hemisferio sur, el solsticio de verano. El 21 de diciembre se realiza la celebración wicca Yule. El 25 de diciembre se celebra la Natividad del Señor. El 25 de diciembre en Roma se celebraba la Fiesta de la Luz. El 26 de diciembre es el día de San Esteban, primer mártir cristiano. El 28 de diciembre es el Día de los Santos Inocentes. El 31 de diciembre es el último día del año en el calendario gregoriano.
Citas "Busca rosas en diciembre o hielo en junio; espera encontrar constancia en el viento o grano en la paja; cree en una mujer o en un epitafio, o en cualquier otra cosa que sea falsa, pero no te fíes de los críticos." Gordon Byron, Lord Byron
Refranes y proverbios El año nuevo nos viene anunciando cuando diciembre se va tiritando. En diciembre, leña y duerme. Ni en agosto caminar ni en diciembre navegar.
diCe la niÑa de punTillaS, la Luna por quê tan aLta ?
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Eloísa Cartonera es un proyecto artístico, social y comunitario sin fines de lucro. Una cartonería, llamada No hay cuchillo sin Rosas, es su sede, donde cartoneros cruzan ideas con artistas y escritores. Eloísa Cartonera busca inventar una estética propia, desprejuiciada de los orígenes de cada participante, intentando provocar un mutuo aprendizaje, estimulada por la creatividad. Una de las formas de concretar estos anhelos, fue la creación de una editorial especial: se editan libros con tapas de cartón comprado a cartoneros en la vía pública, pintados a mano por chicos que dejan de ser cartoneros cuando trabajan en el proyecto. Se publica material inédito, border y de vanguardia, de Argentina, Chile, México, Costa Rica, Uruguay, Brasil, Perú: es premisa editorial difundir a autores latinoamericanos. El cartón se compra a $1,50 el kilo, cuando habitualmente se paga $0,30. Y por la realización, los chicos cobran $3 la hora de trabajo. El proyecto pretende generar mano de obra genuina, sustentada en la venta de libros. No posee financiación de ningún otro tipo. En la cartonería además se han hecho muestras de arte, expusieron Alberto Franco, Daniel Joglar y Miguel Mitlag.
David, Daniel y Alberto Ramos, Gastón y Augusto, pintan y encuadernan los libros, cortan cartón, piropean a las chicas y ponen cumbia a todo volumen. Javier Barilaro, artista plástico, mide, corta y usa la regla, dibuja letras y chicas, ordena la belleza de las ideas. Fernanda Laguna, artista plástica, escritora, madrina, madre, gestiona, obtiene, pide, da, y acoge. Wáshington Cucurto, inspirador, poeta, editor, vendedor callejero de primera línea, obsesivo, fatalista, reta, arenga, tiene grandes ideas, las realiza. Grandes recolectores urbanos, cartonean y seleccionan el mejor cartón de la ciudad. Pablo Martín traduce a lenguaje internético. Tomás Colombo, alias Alboroto, registra en video. Los autores de los libros, ceden afectuosamente sus obras para ser publicadas, invitan cerveza a los chicos, algunos se copan pintando con ellos, otros traen facturas, todos a su manera aportan. Clara Domini, artista plástica y piquetera. Alberto Franco, artista plástico, logró volvernos locos con sus enseñanzas espirituales. Christopher Pimiento Zúñiga, hace lo que los demás no quieren, y duerme en los ratos libres. Victoria Ojeda fue galerista y bardera. Y tantos más que colaboran en todo sentido. Positivo y negativo.
Funciona en un local en Brandsen 647, La Boca. Allí se hacen los libros y muestras de arte.
Ayer medité contigo hoy tengo que hacerlo sola; te fuiste como la ola por un mar que yo no sigo. Tú siempre fuiste mi amigo y sé que no volveras... ¿Dónde voy si tú no estás? ya no puedo estar conmigo.
Plantar un árbol, tener un hijo, escribir un libro... tres acciones que hablan de como trascendernos en esta vida. Como dejar nuestra huella, nuestra semilla, un 'algo' de nosotros para el futuro. Frase atribuida a Domingo Faustino Sarmiento, no debe entenderse literalmente, sino como símbolos: para trascender debemos asumir compromiso con la vida, con la naturaleza y con el conocimiento.
Conozco a alguien que ha plantado un árbol. Un roble. Tiene poco más de 20 y lo hizo hace más de 10 años. Aquí el relato, en palabras de Marcelo Ferreiro:
Tengo a mi lado 2 semillas de roble que junte hoy en el parque… esto me hizo recordar una historia y aquí va…
Una vez hace mucho tiempo, cuando yo tenía apenas 6 años, me gustaba juntar semillas de roble del patio de mis abuelos… tenía varios frascos llenos de ellas…
Un día decidí plantar una y ver que sucedía. Tomé una maceta, tierra, plante la semilla y la regué (cuando yo no lo recordaba creo que mi madre lo hacía, pero no me lo decía), al tiempo broto una pequeña ramita con 4 hojas, creció y creció hasta que fue a parar a una maceta más grande.
Así pasaron los meses y el “roblecito” seguía creciendo y creciendo. Cuándo ya no entraba en ninguna maceta, y como en mi casa no teníamos un gran patio, llevamos el pequeño árbol a un campo que tenían mis tíos en las afueras de la ciudad. Allí trasplantamos el árbol al suelo, y luego de una despedida nos volvimos.
No lo veía muy seguido pero cada vez que iba me maravillaba con lo mucho que había crecido en el tiempo que no lo había visto. Luego el campo se vendió y por varios años nada supe de aquél roble…
Luego de mucho tiempo, un día invitaron a mi tío y mi primo a aquél campo, y yo me sume a la visita (ya ni recordaba casi el árbol, ni tampoco tenía muchas espectativas de que aún siguiera en pie), me sentí realmente sorprendido, maravillado y emocionado al ver un árbol de casi 10 años, varios metros más alto que yo, con muchas ramas, hojas y semillas de las que nacerían otros robles.
Se que estas palabras deben sonar muy cursis, o incluso tontas, pero hasta el día de hoy me emociona saber que de una semilla más pequeña que el Enter que tienes enfrente tuyo, que yo plante cuando aún era un niño, creciera un árbol fuerte y que hoy es mucho más grande que yo…
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por què publico èsto? porq una maesTra de las bueNas (como laS de anTes) me hiZo acorDar de SarmienTo, aunq tenga mala prensa en los tiempoS q corren, porq la frase de él me llevò a pensaR adeMas de los liBros, en loS àrboles
maGic tree reSultò un nomBre inspiRado al finaL un àrboL màGico q creCió dando somBra a los tréboles màgicos q nunca deJan de acompañarnoS y que fue Y ES, a veCes aguariBay, otrAs hiGuera, ahora un roble ..
Porque es áspera y fea, porque todas sus ramas son grises, yo le tengo piedad a la higuera.
En mi quinta hay cien árboles bellos, ciruelos redondos, limoneros rectos y naranjos de brotes lustrosos.
En las primaveras, todos ellos se cubren de flores en torno a la higuera.
Y la pobre parece tan triste con sus gajos torcidos que nunca de apretados capullos se viste...
Por eso, cada vez que yo paso a su lado, digo, procurando hacer dulce y alegre mi acento: «Es la higuera el más bello de los árboles todos del huerto».
Si ella escucha, si comprende el idioma en que hablo, ¡qué dulzura tan honda hará nido en su alma sensible de árbol!
Y tal vez, a la noche, cuando el viento abanique su copa, embriagada de gozo le cuente:
Se han hecho de esta obra 200 ejemplares sobre papel vergé, iluminados a mano, con sello del autor.
A LAS SOMBRAS AMADAS DE LA POETISA SHIYO Y DEL POETA BASHO J. J. T.
Prólogo
La mañana
· La pajarera · Los zopilotes · Las abejas · El saúz · El chirimoyo · El insecto · Los gansos · El bambú · El caballo del Diablo · El pavo real · Las nubes · Flor de toronja
La tarde
· La palma · Violetas · Las hormigas · La tortuga · Las cigarras · Las ranas · Torcaces · Hojas secas · Hotel
Crepúsculo
· Las avispas · La garza · Mariposa nocturna · Los sapos · El cámbulo · El murciélago · Los ruisenores · La buganvilia · Mariposa nocturna
La noche
· Luciérnagas · El ruisenor · El abejorro · La arana · El cisne · La luna · El cocuyo
El jardín está lleno de hojas secas; Nunca vi tantas hojas en sus árboles Verdes, en primavera. JJT
Epílogo
¡Ah del barquero! Sueño, en tu barquilla, Llévame por el río de la noche Hasta la margen áurea de otro día...!
La Esperanza Colombia. Febrero-Mayo 1919.
con esta presentaCion del liBro Un día ..de J.J.Tablada haGo una inviTación para compoNer haiKus, cada uNo en su esTación en la parTe del muNdo en q le toCa esTar.
fue uNa idea saCada de HaiGA el blog de los haikuS q presentò a esTe escritor mejiCano; le oFreCeremoS lo q aqui se cRee comO obseQuio de maGic tRee ..
inviTo a los miemBros de HaiGa y a tod@s a suMar haikus !
anTonio fue el primeRo en partiCipar, dio nomBre a la inviTación `mi estaCión` y mi amiGa griSelda hiZo el primEr haiKu de su hisToria :) graCias a tod@s
Más allá de la medianoche, expresa Sidney Sheldon, es la hora en que el péndulo oscila del amor a la venganza, de la pasión al terror. En esta novela demoledora encontrará el lector dos protagonistas, ávidas y hermosas pero básicamente diferentes: Noelle, hija de los suburbios de Marsella, convertida en luminaria del cine internacional, encantadora y sensualmente fascinante, y Catherine, oriunda de Chicago, que adora a los hombres al mismo tiempo que les teme; la típica inocente norteamericana. Es también la historia de Larry Doblas, apuesto y vibrante héroe de la guerra, de quien están enamoradas las dos muchachas y de Constantin de Miris, un magnate griego que posee el poder de los dioses y que a semejanza de ellos, no puede olvidar ni perdonar Todo ocurre en las ciudades más importantes del mundo: en Washington, en Hollywood, en París ocupado por los nazis y en Atenas, después de la segunda guerra mundial. Romance, suspenso y venganza hasta que el reloj anuncia que se ha llegado Más allá de la medianoche.
Esta estupenda historia de romance e intriga es el mayor éxito de Sidney Sheldon, del cual se han vendido siete millones de ejemplares en el mundo.
Verdadero maestro de la literatura de entretenimiento, Sidney Sheldon ha sido también guionista, director y productor de cine y TV. Ha ganado un Oscar, un Emmy, un Tony y el prestigioso Premio Edgar Allan Poe.
De acuerdo a la cultura mapuche, esta es la historia del copihue...
( recogida por el escritor Oscar Janó)
Hace muchos años, cuando en Chile la tierra de Arauco era habitada por pehuenches y mapuches, vivía una hermosa princesa, llamada Hues, y un vigoroso príncipe pehuenche, cuyo nombre era Copih.
Pero, lamentablemente, sus tribus estaban enemistadas a muerte. El mayor de los problemas era que Copih y Hues se amaban y para verse sólo podían encontrarse en lugares secretos de la selva. Sin embargo, un día los padres de ambos se enteraron y se enfurecieron... y no se quedaron de brazos cruzados.
Copiñiel, el jefe de los pehuenches y padre de Copih, y Nahuel, jefe mapuche y padre de Hues, se fueron cada uno por su lado hasta la laguna donde ambos enamorados se encontraban.
El padre de Hues, cuando vió a su hija abrazándose con el pehuenche, arrojó su lanza contra Copih y le atravezó el corazón. Tras esto, el príncipe pehuenche se hundió en las aguas de la laguna. El jefe Copiñiel no se quedó atrás e hizo lo mismo con la princesa, la que también desapareció en las aguas de la laguna.
Ambas tribus lloraron por mucho tiempo. Y cuando pasó un año, los pehuenches y mapuches se reunieron en la laguna para recordarlos. Llegaron de noche y durmieron en la orilla.
Al amanecer, vieron en el centro de la laguna un suceso inexplicable. Del fondo de las aguas surgían dos lanzas entrecruzadas. Una enredadera las enlazaba, y de ella colgaban dos grandes flores de forma alargada: una roja como la sangre y la otra blanca como la nieve.
Así, las tribus enemistadas comprendieron lo que sucedía. Se reconciliaron y decidieron llamar a la flor copihue, que es la unión de Copih y de Hues. Ésa es la historia de la flor nacional de Chile.
flores silvestres de azul y silencio pintan el aire/myriam solO zumBa una aBeja ¿o eS que canTan los ànGeles ?
bueNo myriam yo se q me entenderáS :)
hasTa ahoRa hiCe haikuS para loS visiTante de mi bloG con tanKas es maS difiCil asi q .. tu haiKú (hermosOOOO) + 2 verSos .. un proYecto de tanKa dediCado a voS !!
Magalí Auters: Vino a desordenar el mundo (en búsqueda de nuevos órdenes), aprehende de los cambios de la vida y se sorprende con lo simple.
Daniela Díaz: Mujer optimista, ingenua, volada, que vive en lo imaginario más que en la realidad.
Marianela Matusalem: Con una visión de mundo oriental, ve la sensualidad como parte de lo trascendente en el ser humano.
Amelia Aldunate: Atea, vino al mundo a cuestionar todos los canones impuestos por la cultura de la cual nos tocó ser parte en un momento histórico.
Violeta Vargas: Mujer apegada a su tierra natal, pesimista, depresiva, escribe en contra del machismo, pero no es feminista, trabaja por la igualdad social.
Matilde Matta: Artista visual, en sus poemas hace de lo cotidiano un paralelo con objetos de arte visual.
Raúl Rosso: Cineasta, el diario vivir lo percibe como escenas de películas, su norte es contar historias que conmuevan y dar a conocer paradigmas diferentes del occidental.
Néstor Norambuena: Crítico de literatura, genera polémica y discusiones en torno a ella, que lleva al retorno del deseo de leer para tener un punto de vista propio.
* * * Pinta su cara de blanco y sus ojos de negro. Ella la mira frente al espejo, confundida. Una lágrima mancha de negro la loza fría, produciendo contraste, otra vez.
La lágrima se mezcla con el agua y recorre las tuberías, contorneándolas, hasta encontrar el desagüe que la aleja de aquel rostro.
Ella extraña su lágrima, mientras el blanco se desdibuja con su camino húmedo, tornándolo gris. La mano del frente trata de alcanzarla con un gesto de comprensión frente a la nostalgia de aquel rostro por su lágrima.
uNa floR blanCa le da luZ a la noChe con Su perfuMe
maBy
“La vasta noche/ no es ahora otra cosa/ que una fragancia”. Jorge Luis Borges
ceci, esTe haiKu me "aPareCió" leyeNdo a borGes ¡ soBerbio! y me diJe lo poquito q se lo aprenDi con voS (tbn a conoCer a borGes) asi q .. te lo dediCo ojalá te gusTe :)
En la provincia argentina de Corrientes nació esta leyenda en torno al jacarandá, árbol de bellas flores...
Cuando los españoles comenzaron a poblar Corrientes, trayendo consigo a sus familias, vino a habitar este suelo un caballero que traía consigo a su hija. Una bella jovencita de escasos dieciséis años, de tez blanca, ojos azul oscuro y negra cabellera. Se instalaron en una zona no muy retirada de la ciudad de las Siete Corrientes, en una reducción donde los jesuitas cumplían su misión evangelizadora y civilizadora, enseñando no sólo el amor a Cristo sino también a cultivar la tierra a los guaraníes. Entre los jóvenes de esa reducción se distinguía Mbareté, un mocetón veinteañero alto y fornido, que trabajaba la tierra con tesón, como queriendo arrancar de sus entrañas toda su riqueza y sus secretos. Una tarde en que Pilar -la joven española- salió a caminar en compañía de una doncella que la servía, vio a Mbareté y fue verlo y prendarse de su apostura. El indio también la observó con disimulo al principio, con desenfado después, y admiró su blanca piel, su negro cabello y el color de sus ojos. El encuentro fue fugaz. Tan sólo intercambiaron una mirada. Pero Mbareté la siguió con la vista hasta que la joven desapareció entre unos arbustos. El indio buscó la forma de que el jesuita le asignara tareas cerca de las casas y, en silencio, hurgaba por cuanta abertura había, para poder ubicar a la joven. Pilar, entre tanto, no podía borrar de su retina la imagen del joven aborigen. No podía olvidar lo hermoso que le pareció con su torso desnudo, cubierto de gotas de sudor que le parecían chispas del sol que se le pegaban al cuerpo, al estar realizando su rudo trabajo. No pasó mucho tiempo y un día Pilar y Mbareté se encontraron. Esta vez las miradas fueron largas y profundas. Tan profundas que -sin palabras- se adentraron en el espíritu de ambos, mutuamente. Mbareté pidió ál sacerdote que los instruía que le enseñara el castellano. Y aprendió rápido todas aquellas palabras que le sirvieran para expresarle a Pilar que la amaba desde el primer día en que se conocieron. Y buscó la forma de encontrarla a solas y poder hablarle. Y esa oportunidad la tuvo el día en que halló a la joven rodeada de indiecitos a quienes les enseñaba el catecismo. El joven se acercó al grupo y sin musitar palabra permaneció observándola hasta que los niños se fueron. Entonces, Mbareté caminó junto a ella y, ante su asombro, le habló en español -balbuceante, al principio- para confesarle su amor. Pilar se ruborizó, se sintió confundida, quiso ocultar sus sentimientos, pero sus hermosos ojos azules y su cálida sonrisa la traicionaron y el joven pudo comprobar que era correspondido. Los encuentros se repitieron. Mbareté le propuso huir juntos, lejos, donde su padre no pudiera encontrarlos. Le habló de construir una choza, junto al río, para ella y allí unir sus vidas. Pilar aceptó y, cuando la choza estuvo concluida, amparándose en las sombras de una noche en que Yasy les brindó su complicidad, escapó con su amado. A la mañana siguiente, el caballero español buscó infructuosamente a su hija, hizo averiguaciones y alguien de la reducción le comentó que la habían visto frecuentemente en compañía de Mbareté y que éste también había desaparecido. Furioso, el padre convenció a varios compañeros para que lo ayudaran a encontrar a la pareja y, fuertemente armados, comenzaron la búsqueda. Pasaron varios días hasta que descubrieron la choza junto al río. Sigilosamente, tomaron posiciones para observar a sus moradores. Así vieron llegar a Mbareté en su canoa, con el producto de su pesca, y vieron también salir a Pilar a recibirlo. El padre de la joven no resistió la visión de la tierna escena de los amantes abrazados y salió de su escondite gritando el nombre de su hija y apuntando con su arma al indio. La joven vio el fuego del odio en los ojos de su padre y comprendió lo que cruzaba por su mente. Trató de evitarlo; de explicarle su actitud, pero el español siguió avanzando con el dedo en el disparador. Pilar se interpuso entre los dos hombres en el preciso instante en que la carga fue lanzada y cayó con el pecho teñido de rojo, fulminada por su propio padre. Al ver esto, Mba-reté quedó atónito, tieso, sin atinar a defenderse. Fue entonces cuando otro disparo le dio en plena frente y el joven se desplomó sobre el cuerpo de su amada. El padre, dolorido e indignado, no se acercó siquiera a los cuerpos yacentes e instó a sus compañeros a volver a la reducción. Esa noche, la imagen de su hija no pudo apartarse de su mente, y con las primeras luces del alba, inició el camino hacia el lugar donde tan tristemente terminara ese amor tan grande que motivó que los jóvenes se olvidaran de sus diferencias de raza. Cuando llegó a la choza, el español no halló restos de la tragedia y en el lugar donde la tarde anterior yaciera la pareja -sin que existiera ningún rastro de la sangre allí derramada- se erguía un hermoso árbol de tronco fuerte, cubierto de flores azul oscuro que se mecían suavemente con la brisa. El hombre tardó en comprender que Dios había sentido misericordia de los enamorados y había convertido a Mbareté en ese árbol, y que los ojos de su hija lo miraban desde todas y cada una de las azules flores del jacarandá. (*)
(*) Fuente: Cuentos y leyendas de la Argentina, Barcelona, José Olañeta Editor, pp. 57-60.
graxias ceCi por la foTo de los jaCaranDas en floR en avda belGrano, roSario
CANCION DEL JACARANDA de Maria Elena Walsh traducida al guaraní por Lia Mar (Celia Marín Dionisi)
Carova Purahei
Eetepe ha Oestepe Oky ha okyve vaera Petei yvoty ha otro yvoty hovy Carova regua.
Pe guaigui oi ikuape Pero ya osê tama O hecha hagua iporaha pe roy kui Pe carovagui gua.
O puka umi cuati ja jaja jaja porque la yvytu o mo kyryi carovape.
Pe yvaga raãnga Tape poi pe oi Y ryjui ha kuatia sakã carova gui guá.
Pe yvytu peteî ava pajeicha Ou koarupi Ha huguaipe oi typei Pe carova raangã.
O hasaramo mboe' roga rupi Ikatu mitakuera o ñe mbo jegua Carova guigua scarapelape.
Si supieras que la noche Se quedó sin luces nuevas Porque el hambre de las nubes Se ha comido las estrellas Y nos dejaron sin luces La luna se fue de fiesta Oscurecen los rincones Y no vislumbro las puertas Si supieras que la noche Se ha comido las estrellas... Julie
Si supieras que en las sombras me desangro por tu ausencia, y en las sabanas sin vida se dibuja tu silueta. Pero y que si lo supieras? nada suple esta carencia hoy tampoco he de mirarte al entrar por esta puerta. Si supieras que en las sombras se dibuja tu silueta. DAyo
Lo sé, las sombras me esconden y porque vivo con ellas cuando despierto presiento el perfil de tus ausencias Me oculto en sábanas dulces -nunca detrás de la puerta- me gusta mirar de frente para tus ojos estrellas Lo sé, las sombras me esconden el perfil de tus ausencias. Julie
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace en menos tiempo de lo esperado.
Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.
Me gusta la gente estricta con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.
Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo, entre amigos, produce más que los caóticos esfuerzos individuales.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables.
Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.
Me gusta la gente que al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente; a éstos los llamo mis amigos.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no fallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Me gusta la gente que trabaja por resultados. Con gente como esa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido.
atribuido a Mario Benedetti otroS lo niegan la verdad yo no se ..
pero me gusTa lo q diCe
dedicado a toDos elloS/ellaS que los hay .. los haY no son toDos !
El vuelo azulino inaugura una y otra vez su trazo acostumbrado sobre el aire, una hazaña capaz de provocar un arrebato de envidia a cualquier humano, por naturaleza condenado a una existencia bípeda. Tanto en la elevación, el planeo o el descenso fugaz, las plumas se arremolinan pero la elegancia gana de tal forma que cautivan la mirada. En ese instante, cualquier ojo sensible sucumbe a perseguirlas. Tal vez ese sea el secreto de la golondrinas, aquel enigma que atesoraron por cientos de miles de años y que les otorgó un lugar privilegiado en la literatura, la música y el pensamiento que transita más allá de la ciencia. También ese misterio que encierran sus migraciones –aún no absolutamente descifradas por el hombre–, llega hasta Rosario y puebla las costas, el Parque España, las plazas, los árboles; anuncia que, a pesar de todo, las golondrinas adoptaron la ciudad para perpetuar su ciclo de ir y venir.
Los estudios que refieren al comportamiento de estas aves en la zona del Gran Rosario se remontan a sólo cinco años. Para los especialistas resulta complicado determinar si las colonias o bandadas que transitan por la ciudad son más o menos numerosas que décadas pasadas. De todas formas, los ornitólogos se inclinan por pensar que las distintas especies “estuvieron” durante todo este tiempo, con la diferencia de que pasaron desapercibidas hasta que se produjeron algunos arribos estentóreos, como en Alsina al 2000, cuando miles de ellas se apoderaron de un árbol ofreciendo un espectáculo asombroso. Un ejemplo de cómo el fenómeno se instaló en la opinión pública.
Pero más allá de la grandilocuencia de esos sucesos aislados, las golondrinas continúan despertando un misterio insondable, tal vez por su costumbre de migrar. Esa característica instalada en su mapa genético les permite trasladarse en multitudinarios grupos en búsqueda del clima cálido, el horizonte más benévolo, el lugar más apto para que la vida perdure.
Justamente el libro “El dominio del aire”, escrito por los mexicanos Adolfo Navarro y Hesiquio Benítez se refiere a esa costumbre que desde épocas remotas adquirieron ciertas aves, golondrinas incluidas. “Las causas de la migración en un sentido evolutivo son todavía materia de especulación entre los ornitólogos. Algunos han propuesto, y tal vez estén en lo cierto, que la migración se originó como una adaptación a ambientes extremos, cuando algunas poblaciones sobrevivían al mudarse de lugar durante las etapas de mayor escasez de alimento y clima más riguroso”.
Para el ornitólogo de Esperanza –autor de varios libros sobre las aves de Santa Fe–, Martín de la Peña, la mayoría de las especies de golondrinas que pueden observarse en Rosario durante la primavera y el verano, arriban luego de un largo recorrido que comienza en Paraguay, sur de Brasil y el noroeste argentino.
Ese es el caso de la golondrina doméstica, o progne chalybea, que en estos días es factible avistar en el Parque España y otras zonas ribereñas; también la acompañan la Tachycineta leucorrhoa o ceja blanca y la Phaeoprogne tapera o golondrina parda, especies que cada año repiten el primitivo ritual de conquistar el aire hasta Rosario para reproducirse.
Otras que se observan en la zona, como la Riparia riparia o zapadora , forman bandadas que generalmente cubren travesías de más de 10 o 12 mil kilómetros entre puntos muy lejanos como California, sobre la costa oeste de Estados Unidos, hasta América del Sur; pero a diferencia de las que remontan trayectos menos distantes, no se reproducen en la ciudad.
Cuando el reloj biológico les advierte la proximidad del otoño incrementan su caudal alimentario durante algunos días, transitan por un período de inquietud y finalmente levantan vuelo para continuar con su ciclo intermitente.
De la Peña alterna la investigación científica con la actividad docente, tarea que también asume con la coordinación de grupos de aficionados que se caracterizan por ser una rara variedad voyeur cuyo centro de atención no es la desnudez si no las plumas, entre otros signos intrínsecos a las aves.
Martín Manassero es uno esos apasionados que recorre asiduamente parques y playas rosarinas con el fin de inmiscuirse entre esas vidas colmadas de trinos. “Durante estos días se pueden observar ejemplares de golondrinas domésticas nidificando en huecos de los paredones del parque España”, dijo, intentando contagiar su entusiasmo. Y luego aconsejó: “Para poder identificar estos pájaros o cualquier otra ave silvestre, se precisa un largavista para distinguir los detalles, además de una guía de aves”.
En los últimos veranos en Rosario, aparecieron muchos ejemplares en zonas costeras, quizás por la existencia de adecuados sitios para nidificar en las barrancas y por la abundancia de los insectos de los cuales se alimentan. Según estimó la ex directora del desaparecido zoológico local, María Esther Linaro, “es una bendición que aún persistan y continúen arribando a una ciudad que no siempre las supo cobijar”. El comentario aduce a anécdotas en que vecinos derribaron árboles para que los pájaros no ensucien las veredas, una actitud que –según opina la militante ecologista– “se asocia con la falta de sensibilidad”.
Alas urbanas
Según contabiliza Martín Manassero –quien es miembro de un grupo que observa aves en el sur santafesino– en el departamento Rosario hay 180 especies de pájaros, de las mil registradas en todo el país. De ese total solamente 14 o 15 se animan a permanecer en el centro de la ciudad, del que huyen a raíz del ruido, la polución y otros aspectos negativos de la dinámica urbana. De todas formas, no todo es apocalíptico a la hora de hablar de convivencia porque hay algunas especies que son muy resistentes y suelen adaptarse: horneros, tacuaritas, colibríes, venteveos, cardenillas y calandrias.
Gorilas en la niebla es una película del año 1988 basada en la historia real de la naturalista estadounidense Dian Fossey y su trabajo con los gorilas.
El guión fue adaptado por Anna Hamilton Phelan de un artículo de Harold T. P. Hayes y una historia de Phelan y Tab Murphy. La partitura musical original fue compuesta por Maurice Jarre. La película fue dirigida por Michael Apted y la cinematografía fue de John Seale.
El filme fue protagonizado por Sigourney Weaver, Bryan Brown, Julie Harris y John Omirah Miluwi. Estuvo nominado a los premios Óscar en las categorías Mejor Actriz Principal, Mejor Edición, Mejor Partitura Original y Mejor Guión Adaptado.
Argumento La inexperta Dian Fossey viaja a África para estudiar la vida de los gorilas de montaña. Allí se convierte en una experta zoóloga y ve como los pocos animales que quedan son masacrados por cazadores desaprensivos, dedicando el resto de su vida a protegerlos y cuidarlos. Consigue montar un parque nacional en las montañas hábitat de los gorilas y consigue hacerse famosa gracias a los documentales divulgativos sobre los gorilas que graba para National Geographic junto a Digit, el gorila dominante del primer grupo que estudió y con el que entabla una estrecha relación. La muerte de este gorila a manos de los furtivos le causa una gran conmoción, recrudeciendo su enfrentamiento con los cazadores de las tribus circundantes al parque. Finalmente muere asesinada en extrañas circunstancias.
Me levanté temprano y anduve descalza Por los corredores: bajé a los jardines Y besé las plantas Absorbí los vahos limpios de la tierra, Tirada en la grama; Me bañé en la fuente que verdes achiras Circundan. Más tarde, mojados de agua Peiné mis cabellos. Perfumé las manos Con zumo oloroso de diamelas. Garzas Quisquillosas, finas, De mi falda hurtaron doradas migajas. Luego puse traje de clarín más leve Que la misma gasa. De un salto ligero llevé hasta el vestíbulo Mi sillón de paja. Fijos en la verja mis ojos quedaron, Fijos en la verja. El reloj me dijo: diez de la mañana. Adentro un sonido de loza y cristales: Comedor en sombra; manos que aprestaban Manteles. Afuera, sol como no he visto Sobre el mármol blanco de la escalinata. Fijos en la verja siguieron mis ojos, Fijos. Te esperaba.
maÑana es el Dia del àrBol asi q esTa noChe noS reuniMos los haiJineS debaJo de uN aGuaribaY en SAN JUAN inVitaDos por AnTonio
y èsTo es lo que hiCimoS
Miro en el cielo La estrella vespertina El sol se ha ido. Dayo.
Irrumpe Venus. Una herida de amor en nubes frías./ceCiLia
Claro de luna, entre los leños secos husmea un gato/Myriam
dEl poBre gaTo enoJadas laS nuBes baRRen la somBra/maBy
Será un ratón? Movimiento ligero ¡Ya lo atrapó!/beaTriz
se aleJa el gaTo sigiLoso en la nieBla ¡ misiÓn cumPLida!/maBy
Pobre el roedor el gato solo jugó, cansado huyó./beaTriz
Siguió jugando bajo claro de luna rasguña leños./beaTriz
aguaribay tamiz de la luna ducha de plata/AnTonio
damas de noche reflejan de estrellas lacteo cielo/AnTonio
flores de noche pintan gotas traviesas al aguaribay/ceCilia
gotas de brisa el rumor de la noche entre los leños/ceCiLia
la recortada silueta de dos gatos en los tejados/ceCiLia
un bùHo ronDa/ laDridoS en el aiRe dan el aViso/maBy
Lechuzas cantan en el bosque perdido noche serena./luZ
Cabalga Venus en el mar de estrellas diosa del amor./luZ
Olor de jazmín entra por mi ventana el fresco de la noche./luZ
¡ chist! ¡chist! un coRo de leChuZas me haCe callaR/maBy
ronda de esTrellaS la conVoca el luCero ¡ acuden toDas!/maBy
contRA el verDe oscuRo mariPosaS noCturnaS coloR jaZmin/maBy
La luna náufraga, remando anda entre estrellas. Perdió la brújula DECR (Dante)
Navega el cielo De un catamarán Robó la vela. Dayo.
Busca su norte, en la estrella del sur, quizás lo encuentre. DECR
Sale de noche Mirabilis jalapa desprende olor./iSa ********** En el Ocaso hay varias florecillas abren interior./iSa ********* La noche muda ensordece los sueños en la soledad./iSa ******** En el silencio de la noche, mosquitos pican sin piedad./iSa ********* El niño llora la luna en la noche mece su cuna./iSa ********
fidelidad, toda la noche espera la Luna al Sol./ceCilia
En la farola mariposa nocturna arden tus alas/ceCilia
Camino al cielo suben y bajan sueños sin escalera./ceCilia
Los gatos maullan Venus cura su herida la luna canta/juLIe
haiJines de HaiGa http://haigahaikai.blogspot.com/2010/08/el-haiku-o-narracion-breve-la-belleza.html
El "mangrullo" es un mirador, pero nos permite una mirada más autóctona; una mirada desde nuestra tierra y hacia nuestra tierra.
Se llamaba "mangrullo" a los antiguos miradores instalados en los fortines, estancias y pequeños poblados de la pampa, que servían para divisar a los indios y tomar las previsiones necesarias con algún tiempo. Estaban construidos en forma muy rústica, con troncos y tablas y alcanzaban una altura aproximada de diez a quince metros.
Hoy, ese nombre vernáculo que nos recuerda aquellos "malones" y las peleas -entre indios y blancos- por la tierra y la supervivencia, nos llama a la reflexión acerca de la tolerancia, la solidaridad y la convivencia pacifica, aceptando a cualquier cultura diferente.
"Estamos bien en el refugio los 33", decía un mensaje escrito con tinta roja sobre un papel que fue amarrado a una de las sondas que intentaba establecer contacto con los 33 mineros que, desde hace más de dos semanas, se encuentran a unos 700 metros de profundidad tras un derrumbe en la mina de oro y cobre San José, en el norte de Chile. Esas siete palabras confirmaban en la tarde del domingo que todos los mineros desaparecidos aún respiran y esperan ser rescatados desde la profundidad de la tierra. Este lunes, los equipos de rescate planean enviar agua, suero, oxígeno y medicamentos a los sobrevivientes del derrumbe ocurrido el 5 de agosto en la región de Atacama, unos 900 kilómetros al norte de la capital, Santiago. "Es un milagro, ha ocurrido un milagro", gritaban algunos de los familiares, que recibieron la noticia con lágrimas y abrazos en el campamento Esperanza, que fue creado en las cercanías de la mina.